FUENTE: acento.com.do //
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El presidente del Partido Revolucionario Social Demócrata, Hatuey De Camps, declaró que el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía, libró una dura batalla de “un hombre contra el Estado” en las elecciones del domingo 20 de mayo.
Asimismo, De Camps advirtió que el gobierno de Danilo Medina será ilegítimo, debido a que será el fruto de mil barbaridades, diabluras, y abusos de los recursos del Estado, incluyendo la participación de un sector de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional usado para atemorizar a la población que votaría por Hipólito Mejía.
De Camps detalló parte de las múltiples acciones contra la equidad del proceso electoral, implementadas contra el libre ejercicio del sufragio por los ciudadanos, fundamentalmente contra aquellos que el gobierno tenía información votarían por Hipólito Mejía.
De Camps señaló que Hipólito Mejía libró una batalla de” un hombre contra el Estado”, cuyos recursos fueron puestos en su contra, con la decisión del presidente de la República, doctor Leonel Fernández.
Dijo que este hecho ocurrió con el silencio cómplice e inaceptable asumido por las autoridades, lo que constituye una vergüenza para la democracia dominicana
“La ilegitimidad del gobierno está fundamentada en que todo poder usurpado es ilegítimo”, dijo.
Entre los actos contra la transparencia y la equidad del proceso electoral, el presidente del PRSD citó el caso de que por más de 45 minutos el ex síndico de Cotuí, quien ostentaba la máxima representación de la candidatura de Hipólito Mejía en esa localidad, fue arrodillado junto a otros dirigentes de los partido aliados, por parte del general Brown.
Dijo que este hecho ocurrió con el silencio cómplice e inaceptable asumido por las autoridades, lo que constituye una vergüenza para la democracia dominicana.
Citó además el caso de Higüey, donde el fiscal y el gobernador se dedicaron hacer “barbaridades” en términos electorales aplicando la estrategia que en aquellas provincias donde había una gran concentración de votantes en contra del candidato Medina había que bajar el porcentaje , lo aplicaron a cabalidad.
Acusó al presidente de la Junta Central Electoral, doctor Roberto Rosario de estar abiertamente parcializado a favor del partido de gobierno y su candidato, además de controlar de manera personal las decisiones del organismo, “como un cacique cualquiera”
“Se hizo el chivo loco ante situaciones del autoritarias del pasado, revividas en este proceso, como fue el que por cuatro horas se le impidió que el helicóptero de Amable Aristy Castro volara, mientras los del gobierno volaban libremente cargados de dinero para ser repartido en distintos lugares”, denunció De Camps.
También resaltó el caso de Nagua, el mismo día del proceso electoral, cuando estaba prohibido que un helicóptero privado volara el día de las elecciones sin permiso de la Junta Central Electoral, mientras se permitió que los de los funcionarios del gobierno volaran.
“Así se hicieron muchísima diabluras, que se realizan por la falta de institucionalidad”, observó.
Mencionó el caso de los observadores internacionales, los cuales fueron conducidos a dos grandes fiestas celebradas por la Junta Central Electoral, donde se les indicó a donde tenían que ir, condicionándole su papel como tal, igual como se hacía en otras épocas donde las elecciones eran un simulacro de la democracia.
Valoró que sólo los observadores de la Internacional Socialista se pronunciaron en el sentido del uso de los recursos del Estado.
También denunció que generales retirados que apoyaron a Hipólito Mejía fueron desarmados, como el caso de Pedro de Jesús Candelier, al tiempo que dejaban en total libertad de acción a los ex militares que apoyaron a Danilo Medina.
“Realmente creo que el proceso electoral no transcurrió adecuadamente, y para la población, aun gravita el fantasma del fraude”, expresó.
Criticó que la Junta Central Electoral sacó a los delegados del PRD del Centro de Cómputos, impidiéndoles observar el cotejo de las actas de los primeros boletines, lo que a su juicio demuestra que querían que no fueran testigos de lo que estaba pasando.
“Cuando tú compras cédulas, cuando tú vicias un proceso con el empleo de los recursos del Estado, cuando usted gasta 40 mil millones, dicho sea de paso lo proclama, entonces es un proceso que está tendenciado”, dijo.